El estancamiento parece ser lo normal cuando se habla de la protección infantil, pero algo está cambiando en el tablero político chileno. Andrea Repetto, una voz autorizada desde el ámbito académico, ha puesto sobre la mesa los nudos críticos que impiden avanzar con la propuesta de Sala Cuna Universal. La experta no solo diagnostica el problema, sino que ofrece una ruta clara para salir del callejón sin salida en el que lleva casi un lustro metida la iniciativa legislativa.
La situación actual es compleja. Tras años de debate, el proyecto sigue esperando una resolución definitiva que beneficie a miles de familias. Repetto, quien dirige la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile, advierte que persistir en las mismas posturas no traerá soluciones. Lo que vemos ahora es un llamado urgente al pragmatismo entre los legisladores. La premisa es sencilla aunque difícil de cumplir: si queremos que las mujeres sigan trabajando, el cuidado debe ser accesible.
Los obstáculos invisibles del proyecto
Cuando profundizamos en el análisis de Repetto, resulta evidente que el proyecto original cometió un error de enfoque. Durante años se trató como un tema estrictamente laboral, ignorando su naturaleza educativa. Esto tiene consecuencias reales. El diseño inicial proponía que los fondos fueran casi exclusivamente para privados, dejando al margen una red pública que ya existe y funciona. ¿Por qué excluir lo que ya está ahí? Es una pregunta que nadie se atreve a responder claramente hasta ahora.
La especialista destaca un punto clave: la calidad. No sirve de nada crear plazas si no hay control sanitario o pedagógico. Sugerimos entonces que el Ministerio de Educación tenga injerencia directa. En sus propias palabras, "hay que preocuparse de toda la discusión de que estos recursos estén bien utilizados, que no se prestan para el lucro". Aquí radica uno de los miedos mayores de la oposición al proyecto. Si hay dinero nuevo fluyendo, siempre surge la sospecha de que podría terminar en manos equivocadas.
Históricamente, este tipo de políticas sociales han enfrentado resistencia por miedo al gasto fiscal. Sin embargo, los datos muestran otra realidad. La exclusión de la oferta pública es, según Repetto, un desperdicio. Se han construido muchas salas en la última década, y dejarlas fuera del sistema significa perder inversión pública previa. Sería como construir una carretera y decidir que los coches públicos no pueden usarla porque falta una señalización.
La ecuación económica y laboral
No podemos hablar de esto sin mencionar el impacto en la cartera familiar. Las cifras son contundentes y difíciles de ignorar. Si la ley avanza, se estima la creación de unas 145.000 plazas laborales formales. Eso incluye personal docente, administrativo y operativo en los jardines. Pero hay más: la participación de las madres en el mercado laboral subirá, lo que reactivaría otros sectores.
Para financiar esta ambición, la propuesta plantea un aporte del 0.4% sobre las remuneraciones imponibles. Comparemos esto con lo habitual; el proyecto original hablaba de un 0.1% más aportes fiscales. Ajustar este número hacia arriba parece necesario para cubrir costos reales. Además, se busca integrar a trabajadores independientes, un grupo que tradicionalmente queda huérfano de beneficios estatales en temas de cuidado.
El contexto macroeconómico también juega a favor. Según análisis previos citados en el foro, la medida podría impulsar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) hasta un 0.8%. Eso es significativo para un país. Aunque la Ministra Antonia Orellana, jefa del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, defendió la iniciativa recientemente, advertía que el tiempo vuela. "Mientras no resolvemos esto, perdemos la oportunidad", señaló en declaraciones públicas registradas a principios de 2026.
El debate público y privado
Uno de los puntos más calientes es la distinción entre quienes operan los centros. Actualmente, la mayoría de las plazas provienen del sector privado, pero la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) tiene una capacidad instalada enorme. La recomendación técnica sugiere que ambos niveles accedan a los fondos en igualdad de condiciones.
Otro aspecto polémico es el lucro. Algunos parlamentarios temen que abrir la financiación signifique permitir ganancias excesivas a empresas gestoras. La solución propuesta pasa por una regulación estricta similar a la existente en otros niveles educativos. Repetto insiste en que el foco debe estar en el beneficio social, no en el rendimiento financiero de los proveedores. Si los recursos van mal dirigidos, la confianza ciudadana se pierde y el proyecto muere antes de nacer.
Perspectivas futuras y el nexo previsional
Finalmente, hay una confusión estratégica que complica todo el panorama. Mezclar este tema con la reforma previsional parece un error táctico. Al asociar el fondo de salas cunas con las pensiones, se crea un nudo gordiano. Repetto lo explica con claridad: es extraño meterlo junto con las pensiones. Pueden ser dos proyectos separados que se solidariicen después, pero mezclarlos dificulta aprobar ambos.
El calendario político es ajustado. Ya se han planteado sesiones técnicas para marzo de 2026, independientemente de si cambia o no la administración de gobierno. La urgencia es real porque cada año de retraso implica menos productividad y más desigualdad. Se necesita generosidad política para desatascar estos detalles técnicos que hoy parecen imposibles.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es exactamente el proyecto de Sala Cuna Universal?
Es una iniciativa legislativa que busca garantizar el acceso gratuito a salas cuna para hijos menores de tres años. Está diseñada para fomentar la empleabilidad femenina mediante un sistema de financiamiento mixto entre empresas y el Estado, evitando que el cuidado infantil sea un obstáculo para trabajar.
¿Quién pagaría por este sistema de cuidado infantil?
Se propone una cotización del 0.4% sobre las remuneraciones imponibles de los trabajadores, sumado a un respaldo fiscal automático para cerrar la brecha de costos. También se incluye un fondo específico que aseguraría los recursos para mantener los servicios estables.
¿Por qué se critica la vinculación con las pensiones?
Expertos advierten que incluir la sala cuna dentro del proyecto de reformas previsionales enreda la negociación. Al unir dos temas tan sensibles, aumenta la probabilidad de que ninguno avance, siendo recomendable tratarlos como iniciativas separadas que luego pueden coordinarse financieramente.
¿Tendrían derecho los trabajadores independientes a este beneficio?
Sí, una de las propuestas clave es extender el beneficio más allá del empleo formal tradicional. Actualmente muchos trabajadores por cuenta propia quedan excluidos, y el modelo sugerido busca crear mecanismos de inclusión que no dependan del tamaño de la empresa ni de la relación laboral estándar.
¿Qué papel juega el sector público en esta iniciativa?
Existe preocupación porque el diseño inicial excluía a la red estatal. La recomendación actual es que instituciones como JUNJI reciban fondos en igualdad de condiciones, asegurando que la infraestructura pública ya construida no quede sin recursos y mejore la cobertura territorial.